• Abierto
  • Alex
    Participante
    7 febrero, 2019 a las 18:58 #4758

    Decía una canción de Poison (grupo heavy de allá por los años 80-90 del cual era fan):
    «Good times, bad times, how life loves a tragedy» (Buenos tiempos, malos tiempos, como a la vida le gusta una tragedia…)

    No se si le gusta o no una tragedia, pero no es menos cierto que nos toca pasar por momentos más difíciles a lo largo de nuestra dilatada vida de altibajos. Apruebas un examen pero la nota que te ponen no es muy alta para lo que has estudiado, te diviertes jugando un partido de futbol pero te lesionas en los últimos minutos en una jugada tonta, haces una entrevista de trabajo la cual te pintan dicho trabajo como idílico, pero cuando comienzas a trabajar descubres que no es oro todo lo que reluce…. y así constantemente.

    Altibajos que nos hacen ponernos a prueba muchas veces en situaciones complicadas.

    Tuve yo uno de esos altibajos no hace mucho, en Aikido; una de esas «crisis» que pensé que sería pasajera. Coincidió con el inicio del curso, y entre mis rodillas que no me dejaban practicar todo lo bien que querría (y mi ego empujándome a que así era como debería practicar yo, buscar la perfección), las técnicas que después de un laaaaargo verano no salían como yo quería, el horario para ir a clase, …. todo no era como yo quería. No se ajustaba a mis expectativas (aquellas que SIEMPRE nos repite el maestro Lucio que no debemos esperar nada de ellas). La crisis duró bastante, preguntándome si quería seguir o dejarlo un tiempo hasta que volvieran las ganas.

    Todo era negatifo, nunca positifo (citando a un célebre entrenador de fútbol). Y en esas estaba cuando algo cambió en mi cabeza: pensé en el maestro Lucio, en lo mal que lo estaba pasando en estos momentos. Como podía tener yo la caradura de quejarme del horario, de mi rodilla, de que no me salen las técnicas, si hay gente cercana que está pasando por momentos difíciles y no ha dejado el Aikido. El Aikido debería formar parte de nuestra vida, no como actividad complementaria sino como una rutina de vida.

    Ahora estoy pasando por otro de esos momentos bajos: recién operado del menisco, haciendo rehabilitación para volver a tener bien la rodilla… y lo que más pienso es CUÁNDO podré volver a ponerme la hakama y compartir momentos con mis compañeros. Es en los momentos difíciles cuando debemos poner en una balanza qué nos da y qué nos quita cierta actividad de la que no estamos seguros de seguir en ella. Y hoy por hoy NECESITO del Aikido en mi vida. Así que voy contando los días que quedan para volver a ajustarme el cinturón, para volver a caer en el tatami. Siempre con la mente puesta en otras personas y en las dificultades que tienen y como las afrontan.

    Así pues, todos pasamos por crisis, por estados de ánimo pesimistas, referente a una actividad o un estilo de vida. Debemos sopesar qué hay de positivo y qué hay de negativo en ellas, qué nos dan y qué nos quitan. Personalmente el Aikido me da MUCHO MÁS que me quita, incluyendo los dolores propios de unas rodillas maltratadas. Pero necesito del Aikido, así que………

    «I’LL BE BACK (VOLVERÉ)» (citando a Terminator)

    Un saludo compañeros.

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