Ser un buen instructor (por Yamada Sensei)

En este tema, me gustaría discutir sobre lo que lleva a ser un buen instructor, así como la manera apropiada para ser efectivo como maestro. No es necesario decir que mi punto de vista está puramente basado en mi experiencia como instructor de Aikido. También he observado a algunos de mis propios estudiantes volverse instructores, y es a través de ello y mis propios años como Sensei que hago ciertas observaciones.

Uno de los hechos más pertinentes es que hay mas aspectos importantes que tan sólo las habilidades técnicas, para ser exitoso en el arte de enseñar.

He notado que no siempre necesariamente el más talentoso Aikidoka es quien puede impartir mejor lo que sabe sobre el arte. Por ejemplo, un excelente jugador de pelota no es automáticamente efectivo como entrenador. Este concepto nos demuestra que toma mas que la simple habilidad física.

El instructor necesita ser respetado y amado por sus propios estudiantes. Hablando de respeto, a menudo escucho a instructores quejarse porque sus estudiantes no les ofrecen el debido respeto. En mi opinión, el respeto no es algo que les pertenece, uno no puede forzar a nadie. Eso es algo que se gana, la mayoría de las veces a través de la experiencia, auto confianza y respeto por los demás.

Para ser un buen instructor, los estudiantes necesitan percibir tus años de dedicada experiencia y confianza en lo que estas haciendo. Desafortunadamente en mi caso, yo siempre me lamento de haber comenzado como instructor de Aikido demasiado joven, inmaduro y relativamente inexperto en las maneras del mundo. La Dirección del Aikido no tenía otra opción, ya que el Aikido era un arte nuevo y no habían muchos practicantes para difundir el arte en ese momento. Yo fui sincero, pero sin las habilidades comunes requeridas para ser tan efectivo como hubiera podido ser.

Cuando uno es joven, la técnica puede ser fuerte por el poder físico. Sin embargo, uno puede carecer de otros factores que le ayudan a ser un líder. Por ejemplo, experiencia social, como tratar con gente o como interactuar como seres humanos. Esos son rasgos que se aprenden con el tiempo.

Una cosa que yo siempre tengo en mente cuando enseño, es que aún entre mi grupo de estudiantes, siempre hay muchas clases de estudiantes y de diferentes lugares, y que están establecidos y maduros en sus propias profesiones. Ellos no son diferentes a mí.

Resulta interesante que yo realmente comencé a sentirme cómodo como instructor cuando me aproximé a los cincuentas. Como dije antes, adicionalmente al tiempo y experiencia, también es crucial tener confianza, para poder ser un buen instructor.

Bastante a menudo llego donde instructores que no le permiten ninguna libertad a sus estudiantes y les detienen de asistir a otros seminarios impartidos por otros instructores. Incluso llegan mas lejos, al decirles que estando con ellos, es mas que suficiente y que no necesitan estar expuestos a otras influencias. Para mí, eso demuestra una falta de confianza de parte del instructor. Permitiendo a tus estudiantes ver otros mundos les permites usar su propio juicio. Esa clase de auto seguridad es una manera importante para desarrollarte a ti mismo como instructor, guía, . .

Yo recuerdo claramente cuando en un gran seminario, de otro Shihan, había un grupo de un determinado Dojo, que en lugar de entrenar con el resto de participantes, “que en esencia es la experiencia de un Seminario”, sólo entrenaban entre ellos. Su profesor, que no era uno de los del Shihan, y que también era uno de los asistentes al seminario, les prohibía separarse del grupo, para no corromper su Aikido.

Además , en lugar de hacer lo que les había sido demostrado, ellos continuaban entrenando a la manera en que siempre lo hacían. Eso es muy triste, por que los estudiantes se hubieran podido beneficiar al sentir diferentes estilos, así como por el profesor, quien no tenía suficiente confianza en sus alumnos para confiar en que sus estudiantes puedan desarrollar su propio estilo a través de otras influencias y seguir siendo devotos a él.

Al final, ellos no aprovecharon al máximo las posibilidades para crecer.

Es innecesario decir, que los buenos instructores no necesitan sentirse como si tuvieran que probarse a sí mismos delante de sus propios estudiantes. No tienen que mostrarle a ellos cuan fuertes son. Probablemente sus estudiantes ya lo saben. No le sirve a los profesores ver la habilidad de los estudiantes al mismo nivel que la de ellos. En otras palabras, para evitar compararse a sí mismo con sus propios alumnos, los profesores necesitan comprender que diez diferentes personas tienen diez habilidades y condiciones físicas diferentes. Un mentor valioso demuestra cuidado, generosidad y paciencia para tratar con cada estudiante de acuerdo a su individualidad.

Un último consejo es no convertir a tus estudiantes en tus “SÍ SEÑOR”. Si te rodeas de gente que te pone en un pedestal, te estás creando la ilusión de que tú eres superior a otras personas. Uno tiene que entender que fuera del tatami, se es el mismo ser humano que el resto.

Sin embargo, una vez en el tatami, tu puedes mostrar “quién es el jefe”. Cuando dirijo la clase, me siento como si fuera el director de una orquesta sinfónica, en la cual cada uno de mis estudiantes está tocando un instrumento diferente, donde mi responsabilidad es crear una bella sinfonía entre ellos. Algunas veces también me siento que soy el chef de un gran restauran, que a través de probar la variedad de sabores e impartir diariamente mis recetas con mis estudiantes, hago que no se sientan cansados o aburridos y puedo infundir en ellos inspiración.

Como Sensei de Aikido, siempre estoy buscando maneras de ser un mejor profesor. Es un proceso envolvente que me ayuda a expresar mi humanidad y aprendo a ser un mejor ser humano. Después de todo, es el éxito de tus estudiantes es lo que te hace un buen profesor, cuando un buen profesor crea un futuro sólido de estudiantes.

La enseñanza es una relación de mutuo respeto y entendimiento. De esa manera, tus estudiantes siempre tendrán algo que observar y viceversa. Para mi ese es el respeto merecido.

Yamada sensei